Hoy domingo 16 de Enero a las 3:25 pm, hora local de Orlando, papa dejo de respirar. Se apago la luz de un gran hombre: un gran padre, un gran esposo, un gran hermano, un gran hijo. El hombre a quien mas he admirado, y que, luego de estos ultimos dias, admiro aun mas. Alguien que siempre penso mas en los demas que en si mismo. Alguien que nunca se quejo de dolor, hasta que era insoportable. Alguien que echaba chistes en medio de su condicion, que saludaba y daba las gracias a todos por venir, cuando cualquier enfermera(o), medico, tecnico o personal del hospital pasaban por la habitacion 234 del piso 10.
Anoche cantamos. Recorde que el me contaba que los sabados en la noche cuando era seminarista, tenia un club cerca, y se trataba de quedar despierto hasta “tarde” para poder escuchar a la Billo’s Caracas Boys tocar. Nunca aguantaba mas de dos o tres canciones del cansancio que tenia… asi que nos pusimos a cantar canciones de Billo. Ariel, Un Feliz Año, Ni Se Compra Ni Se Vende, todas las que me imagine que podian formar parte de su repertorio… luego saltamos a canciones de Simon Diaz. El sonreia, o al menos aliviaba el entreseño, y parecia ser feliz. Cantamos Caballo Viejo, Sabana… casi lloro cantandole “aqui me quedo contigo, aunque me vaya muy lejos…” pero el parecia ser feliz. Asi que seguimos un rato mas. Hoy creo que el fue feliz.
Luego de ese rato, ya no volvio a responder mas a nuestros llamados. “Papa”, “Manuel”, “Mr. Hernandez” no lo hacian reaccionar. Pero igual dio una pequeña batalla por destaparse toda la noche, la cual mantuvo a mi mama en vela. A las 5 de la mañana, sucumbiendo al cansancio, me llamo (yo me quede en la sala de espera) y le hice relevo. El siguio con la lucha de la cobija, y yo lo tapaba. Entre tanto, desde la noche anterior, sus respiraciones se iban volviendo cada vez menos profundas, y mas espaciadas e irregulares. Habia momentos que se me iba el alma pensando que lo veia respirar por ultima vez, pero seguia aguantando poquito a poco, apagandose lentamente… a la vez que su respiracion disminuia, su pulso se mantenia muy alto, como a 120-130 pulsaciones por minuto, casi como quien trota, solo que el estaba tranquilito en su cama, sin moverse, mientras su corazon galopaba para compensar lo que sus pulmones ya no iban dando.
A las once de la mañana, casi, su presion bajo a 83/57, y su pulso ya no rondaba los 130, sino estaba mas cercano a 100. Mi mama miro a la enfermera, como esperando que hiciera algo, pero ya papa habia declarado que no queria que tomaran medidas heroicas para rescatarlo en caso de problemas respiratorios o del corazon (se llama DNR -Do Not Resuscitate- el documento que se completo a su solicitud). Asi que desde entonces empezo el final del descenso. Pensamos en dejar que concluyera todo en el hospital, pero mama recordo que el habia insistido muchas veces 1-2 dias antes que queria volver a casa. El dia anterior el Hospice habia dejado todo listo en la casa (Andreina, Edgard y Loly se encargaron de recibir y ayudar a preparar la cama, oxigeno y demas cosas que trajeron para poder tener a papa en casa). Asi que le pedimos a la doctora a cargo del piso que le dieran de alta, para poder llevarlo a casa.
Casi a la 1:45 pm llego la ambulancia y lo llevo a casa. Yo me fui por separado en la camioneta de mama, y Andreina nos encontro en casa de ellos, luego de dejar al Gordo con Mechie, una bella amiga de Full Sail que se puso el sombrero de babysitter del Papucho. Yo llegue antes que la ambulancia, y Andreina antes que yo. Papa debio haber llegado a eso de las 2:45 pm, y la gente de la ambulancia se debe haber ido poco antes de las 3.
Mi prima Marines, hija de Antonio el hermano mayor de papa, llamo a las 3:11 pm desde España. Fue tan lindo hablar con ella despues de tantos años, como si nada. Gracias… la puse con mi mama, mientras Andre y yo estabamos con papa. En eso, colgando mi mama el telefono, sucedio. Papa dejo de respirar, tan tranquilo como estaba instantes antes, dejo atras el cascaron, y su alma salio libre de toda la enfermedad y los dolores que lo tuvieron preso durante los ultimos meses.
Ahora esta mejor. Todos estamos con el alma dividida, entre el dolor que nos produce su partida, y la alegria de saberlo mejor, sin dolor, y por siempre con nosotros, a nuestro lado, donde vayamos.
Viejo: este post es para ti. Te queremos, Señor.